Después de muchos días indagando en redes sociales, leyendo artículos y escuchando diversidad de opiniones, me temo que tristemente podemos decir que estamos en presencia de una oleada y bombardeo de un nuevo discurso antifeminista. Este discurso aboga por una vuelta a «preservar la masculinidad» y devolver a la mujer a un lugar que por lo que parece algunos no querían que dejara.
Sí, sí, el hogar, la casa, la cocina, el cuidado de los hijos e hijas, del esposo, y todo ello apoyado en una retorcida psicología que parte de que la mujer pueda ejercer ese derecho libremente.
Vamos que hemos conseguido derechos para nosotras y ahora esos derechos se volverían en nuestra contra para ser nosotras mismas responsables de no tenerlos.
Por increíble que parezca es este un pensamiento muy instaurado también en muchísimas mujeres, mujeres que además tienen gran alcance e impacto en sus seguidores por su contundente mensaje, que parte de que el feminismo no aporta nada, y de que las políticas de igualdad son innecesarias.
Inevitablemente este argumento me hace pensar en que sería del movimiento antiesclavista si algunos esclavos renegaran de la libertad y la adquisición de derechos, solicitando ser esclavos de por vida…
Aunque queramos negar la realidad, las mujeres sufrimos discriminación y supresión de derechos durante mucho tiempo, y no hace tanto que los hemos adquirido. No podemos olvidar que en EEUU las mujeres votaron a partir de 1920, y en España en 1931.
Me resulta tremendamente difícil de creer que las mujeres no nos apoyemos entre nosotras, que no seamos un bloque en una búsqueda continua de igualdad de derechos y de libertad.